Que son los estilos de crianza
La investigación ha encontrado vínculos consistentes entre la crianza y el ajuste conductual de los niños.
Por ejemplo, los comportamientos de crianza de la madre, incluido el grado en que muestra afecto y ejerce control conductual y psicológico sobre su hijo, cuando éste tiene cinco años de edad, están relacionados con los comportamientos internalizantes y externalizantes posteriores del niño (Aunola y Nurmi, 2005).
Los problemas de conducta internalizados, o emocionales, suelen referirse a la ansiedad y la depresión (Akhter et al., 2011).
Los problemas de comportamiento externalizados, o disruptivos, suelen incluir el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y los problemas de conducta (Akhter et al., 2011).
La relación causal entre las prácticas de crianza y los resultados del comportamiento infantil es compleja, dependiendo del momento y la medición de los comportamientos en cuestión.
Estilos de crianza
El intento de estudiar la influencia de las prácticas de crianza en los resultados de los niños es complejo porque existe una gama abrumadoramente amplia de comportamientos de crianza y una gama igualmente amplia de resultados de comportamiento infantil.
Una forma común de abordar estas complejidades es organizar los comportamientos parentales en cuatro estilos parentales distintos:
- autoritario
- permisivo
- no implicado
- autoritario
Estos cuatro estilos de crianza se basan en dos dimensiones parentales:
- la calidez parental, que está relacionada con el afecto de los padres hacia el niño y su aceptación
- el control parental, que está relacionado con el papel activo que desempeñan los padres en la promoción del respeto de las normas y las convenciones sociales.
Por ejemplo, en un estudio sobre la percepción de los adolescentes del control psicológico de sus padres, o el grado en que los padres tratan de controlar las emociones y creencias de sus hijos, y los comportamientos internalizadores y agresivos autodeclarados por los adolescentes, los investigadores encontraron que el comportamiento de los niños era un predictor más fuerte de los cambios en el control psicológico de los padres que el comportamiento de los padres como predictor de los cambios en el comportamiento de los adolescentes (Albrecht et al., 2007).
