Violencia de Genero

EJEMPLO DE INFORME PERICIAL PSICOLÓGICO

1. Datos de identificación

  • Expediente: [OMITIDO]
  • Juzgado: [OMITIDO]
  • Procedimiento: Violencia de Género
  • Perito: Lic. [OMITIDO], Psicólogo/a Forense, Colegiado/a N° [OMITIDO]
  • Evaluada: Mujer, 34 años, [OMITIDO]
  • Fecha de evaluación: Enero 2025

2. Objeto de la pericia

Se trata de una pericia psicológica forense ordenada por el Juzgado para valorar el estado psicológico actual de la evaluada y determinar la posible existencia de secuelas psicológicas compatibles con una situación de violencia de género, así como evaluar la credibilidad del testimonio.

PUNTOS DE PERICIA

Los puntos de pericia solicitados por el Juzgado son:

  1. Determinar el estado psicológico actual de la evaluada y su nivel de afectación emocional
  2. Identificar la posible existencia de indicadores de trauma psicológico compatibles con situaciones de violencia de género
  3. Evaluar el impacto de los presuntos hechos denunciados en el funcionamiento psicosocial de la evaluada
  4. Analizar la credibilidad del relato y su consistencia con la sintomatología presentada
  5. Valorar la presencia de factores de riesgo y vulnerabilidad psicológica
  6. Establecer recomendaciones terapéuticas y medidas de protección necesarias

3. METODOLOGÍA IMPLEMENTADA

  • Entrevista clínico-forense semiestructurada (3 sesiones)
  • Revisión de documentación judicial y médica
  • Evaluación psicométrica
  • Análisis de la credibilidad del testimonio

4. TÉCNICAS ADMINISTRADAS

Se aplicaron los siguientes instrumentos psicométricos validados:

  • • MMPI-2 (Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota-2)
  • • SCL-90-R (Listado de Síntomas Revisado)
  • • BDI-II (Inventario de Depresión de Beck)
  • • STAI (Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo)

5. ANAMNESIS

La evaluada reporta un desarrollo psicosocial normativo previo a la relación actual. Creció en un entorno familiar estable, completó sus estudios universitarios sin dificultades significativas y mantuvo relaciones sociales satisfactorias. Su historial laboral muestra estabilidad y progreso profesional, habiendo trabajado durante 8 años como administrativa en una empresa de servicios, con evaluaciones positivas de desempeño.

En cuanto a su historial médico, no presenta antecedentes de enfermedades crónicas significativas ni hospitalizaciones relevantes, más allá de procedimientos rutinarios. Los chequeos médicos anuales previos a 2021 no revelaron alteraciones significativas en su salud física. No hay registro de consultas psicológicas o psiquiátricas previas, ni historia de tratamiento con psicofármacos.

Sus relaciones interpersonales anteriores se describen como saludables y equilibradas, manteniendo un círculo social activo y vínculos familiares sólidos. Practicaba actividades deportivas regularmente (natación y yoga) y participaba en actividades culturales en su comunidad. Su peso se mantuvo estable durante la edad adulta, sin fluctuaciones significativas hasta el inicio de la relación actual.

La evaluada refiere que los episodios de violencia comenzaron hace aproximadamente 4 años, poco después de iniciar la convivencia con su pareja. Inicialmente se manifestaron como agresiones verbales y control excesivo, evolucionando gradualmente hacia episodios de violencia física. Reporta que el primer incidente de agresión física ocurrió en marzo de 2021, tras una discusión por motivos económicos.

Indica que las agresiones se fueron intensificando en frecuencia y gravedad, especialmente durante el último año. Describe episodios recurrentes de amenazas, humillaciones públicas, control de sus relaciones sociales y familiares, y restricción de su autonomía financiera. Señala que los episodios de violencia física ocurrían principalmente en el domicilio, generalmente cuando la pareja se encontraba bajo los efectos del alcohol.

La evaluada manifiesta que ha experimentado un deterioro progresivo de su salud física y emocional, con desarrollo de insomnio crónico, pérdida significativa de peso (aproximadamente 8 kg en el último año), y crisis de ansiedad recurrentes. Reporta haber acudido en múltiples ocasiones a servicios de urgencias por lesiones físicas, aunque inicialmente justificaba las mismas como accidentes domésticos.

Refiere antecedentes familiares de trastornos del estado de ánimo (madre con diagnóstico de depresión mayor) y niega antecedentes personales de trastornos psiquiátricos previos a la relación actual. Indica haber mantenido un adecuado funcionamiento laboral y social hasta el inicio de la relación de pareja evaluada.

6. RESULTADOS DE EVALUACIÓN

La evaluada presenta un cuadro clínico complejo caracterizado por múltiples manifestaciones psicopatológicas que se detallan a continuación:

Los resultados del Inventario de Depresión de Beck (BDI-II) indican una depresión moderada-severa con una puntuación de 27 puntos. La evaluada presenta un estado de ánimo deprimido persistente, especialmente durante las mañanas, acompañado de una pérdida significativa de interés en actividades previamente placenteras. Se observan alteraciones del sueño, principalmente insomnio de mantenimiento, junto con fatiga crónica y pérdida de energía. Además, manifiesta sentimientos recurrentes de inutilidad y culpa excesiva.

En cuanto a la ansiedad, la evaluación mediante el Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo (STAI) revela niveles elevados de ansiedad estado, situándose en el percentil 85. Esta sintomatología ansiosa se caracteriza por una hiperactivación fisiológica constante, tensión muscular crónica, hipervigilancia con respuestas de sobresalto exageradas y dificultades significativas en la concentración y atención sostenida.

El Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota-2 (MMPI-2) revela un perfil psicológico complejo y válido que merece un análisis detallado. Los resultados muestran configuraciones significativas en múltiples escalas que, en su conjunto, proporcionan una imagen comprehensiva del estado psicológico actual de la evaluada. La interpretación de estas puntuaciones debe realizarse considerando tanto el contexto clínico como la situación específica que ha motivado la evaluación.

En la Escala D (Depresión), se observa una puntuación T de 75, significativamente elevada, que indica la presencia de un estado depresivo considerable. Esta elevación sugiere que la evaluada experimenta sentimientos profundos de desesperanza y desamparo, característicos de individuos que han atravesado situaciones traumáticas prolongadas. Las personas con puntuaciones similares suelen presentar dificultades significativas en la toma de decisiones, tendencia al aislamiento social y una marcada disminución en la capacidad de experimentar placer en actividades cotidianas.

La Escala Pt (Psicastenia), con una puntuación T de 70, revela un patrón significativo de rumiación mental, ansiedad y tendencias perfeccionistas. Este perfil es común en individuos que han desarrollado mecanismos de hipervigilancia como respuesta adaptativa a situaciones de amenaza sostenida. La rumiación se manifiesta en pensamientos intrusivos recurrentes sobre eventos pasados, mientras que el perfeccionismo puede interpretarse como un intento de mantener control sobre el entorno para prevenir nuevas situaciones amenazantes.

En cuanto a la Escala Hy (Histeria), la puntuación T de 65 indica una tendencia a la somatización, donde el malestar psicológico se manifiesta a través de síntomas físicos. Este patrón es frecuente en personas que han experimentado situaciones de estrés crónico y trauma psicológico. La somatización puede manifestarse en forma de dolores crónicos, alteraciones gastrointestinales, fatiga persistente y otros síntomas físicos que no tienen una explicación médica clara.

La Escala Pa (Paranoia) muestra una puntuación T de 68, revelando niveles elevados de desconfianza y sensibilidad interpersonal. Este resultado sugiere que la evaluada ha desarrollado un estado de hipervigilancia y suspicacia como mecanismo de protección. Es importante señalar que estas características no son necesariamente patológicas en el contexto de una historia de victimización, sino que pueden representar respuestas adaptativas a experiencias previas de daño interpersonal.

El análisis del SCL-90-R complementa y refuerza los hallazgos del MMPI-2, proporcionando una visión más detallada de la sintomatología actual. La Dimensión de Ansiedad (T=75) refleja un estado de activación fisiológica elevada, caracterizado por nerviosismo constante, tensión muscular y la presencia de ataques de pánico. Estos síntomas son consistentes con una respuesta de estrés postraumático y pueden interferir significativamente con el funcionamiento diario.

La Dimensión de Depresión del SCL-90-R (T=78) confirma la presencia de un estado de ánimo disfórico significativo, caracterizado por anhedonia, pérdida de interés en actividades cotidianas y sentimientos de desesperanza. Esta puntuación, al ser consistente con los resultados del MMPI-2, refuerza la validez de los hallazgos y sugiere un patrón estable de sintomatología depresiva.

La Dimensión de Somatización (T=72) evidencia la presencia de molestias físicas y dolores psicogénicos, que pueden interpretarse como manifestaciones corporales del malestar psicológico. Este patrón de somatización es común en personas que han experimentado trauma psicológico prolongado y puede incluir síntomas como cefaleas tensionales, dolores musculares crónicos y alteraciones del sistema nervioso autónomo.

El Índice de Severidad Global (GSI) de T=74 proporciona una medida general del nivel de malestar psicológico, indicando una afectación significativa que requiere atención clínica inmediata. Esta puntuación sugiere que el impacto de las experiencias traumáticas ha sido sustancial y ha afectado múltiples áreas del funcionamiento psicológico de la evaluada.

7. CONCLUSIONES

Se evidencia la presencia de una sintomatología psicopatológica significativa y compleja que es claramente compatible con la exposición prolongada a eventos traumáticos de naturaleza interpersonal. Los resultados de las pruebas psicométricas administradas, particularmente el MMPI-2 y el SCL-90-R, revelan un patrón consistente de afectación psicológica caracterizado por niveles elevados de ansiedad (percentil 85 en STAI), depresión moderada-severa (27 puntos en BDI-II), y manifestaciones somáticas significativas. La configuración específica de las escalas del MMPI-2, con elevaciones notables en las escalas D (T=75), Pt (T=70), Hy (T=65) y Pa (T=68), sugiere un perfil de victimización crónica con desarrollo de mecanismos adaptativos de hipervigilancia y desconfianza interpersonal. La presencia de síntomas intrusivos, conductas evitativas, alteraciones del sueño y dificultades en la regulación emocional son consistentes con una respuesta postraumática compleja.

El patrón sintomatológico identificado es altamente consistente con el frecuentemente observado en víctimas de violencia de género, presentando múltiples características distintivas de este tipo de traumatización. La evaluación revela un deterioro significativo en múltiples áreas de funcionamiento, incluyendo: alteraciones en la percepción de seguridad personal y confianza en las relaciones interpersonales; desarrollo de creencias negativas sobre sí misma y el mundo; presencia de sentimientos de culpa y vergüenza; dificultades en la regulación emocional; alteraciones en la capacidad de vinculación afectiva; y desarrollo de estrategias de afrontamiento desadaptativas. El Índice de Severidad Global (GSI) del SCL-90-R, con una puntuación T de 74, indica un nivel de malestar psicológico significativo que requiere atención clínica inmediata. Las manifestaciones somáticas identificadas, incluyendo dolores crónicos, alteraciones del sueño y síntomas gastrointestinales, son típicas en casos de exposición prolongada a situaciones de violencia interpersonal. La presencia de mecanismos de hipervigilancia y respuestas de sobresalto exageradas sugiere una alteración persistente en los sistemas de respuesta al estrés, característico en víctimas de violencia de género crónica. Además, el perfil identificado muestra patrones específicos de adaptación paradójica a la violencia, incluyendo minimización del daño y justificación de las conductas del agresor, que son característicos en casos de violencia de género prolongada.

8. CONSIDERACIONES FORENSES

La evaluación psicológica forense realizada permite establecer las siguientes consideraciones relevantes para el procedimiento judicial en curso:

La sintomatología presentada por la evaluada muestra una alta concordancia con el relato de los hechos denunciados. El perfil psicopatológico identificado, caracterizado por elevados niveles de ansiedad, depresión y somatizaciones, es típicamente observado en víctimas de violencia de género prolongada. La presencia de mecanismos de hipervigilancia, respuestas de sobresalto exageradas y alteraciones en la percepción de seguridad personal son consistentes con la exposición a situaciones de violencia interpersonal crónica.

Se evidencia una afectación significativa y generalizada en múltiples áreas de funcionamiento. En el ámbito laboral, se observa una disminución notable en el rendimiento, con dificultades en la concentración y toma de decisiones. En la esfera social, se ha producido un progresivo aislamiento y deterioro de las redes de apoyo. El funcionamiento familiar también se ha visto comprometido, con alteraciones en las dinámicas relacionales y en la capacidad de vinculación afectiva.

9. RECOMENDACIONES TERAPÉUTICAS

Se recomienda encarecidamente la implementación de un programa de intervención psicoterapéutica especializada en trauma y violencia de género. El tratamiento deberá abordar tanto la sintomatología actual como las secuelas a largo plazo, incluyendo técnicas específicas para el manejo del estrés postraumático, la regulación emocional y la reconstrucción de la autoestima.

El pronóstico se considera reservado y estará significativamente condicionado por diversos factores: la evolución del proceso judicial, el mantenimiento efectivo de las medidas de protección, la adherencia al tratamiento psicoterapéutico y la disponibilidad de recursos de apoyo social. La persistencia de contacto con el presunto agresor o la exposición a nuevas situaciones de victimización podrían comprometer severamente la recuperación psicológica.

Fecha: 29 de enero de 2025

Nombre del perito psicologo: [OMITIDO]

Firma: [OMITIDO] N° de Colegiado: [OMITIDO]

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