Psicología forense

El Caso Jenkins vs. Estados Unidos (1962)

Antes de 1962, la opinión de un psicólogo en un tribunal era descartada. Este caso cambió la historia de la justicia para siempre.

Jenkins vs. Estados Unidos (1962): El juicio que rompió el monopolio médico y validó la Psicología Forense

| Perito Psicólogo Forense

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Hoy en día, es común ver a un psicólogo testificar en un juicio sobre tenencia de hijos, daño psíquico o imputabilidad criminal. Damos por sentado que su palabra tiene peso científico y valor probatorio. Sin embargo, esto no siempre fue así.

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que los psicólogos eran considerados meros «asistentes» encargados de pasar tests, cuyas opiniones eran silenciadas sistemáticamente por los jueces en favor de la psiquiatría médica.

Ese paradigma se rompió gracias a un hombre acusado de un crimen violento, una defensa tenaz y una asociación profesional que decidió dar una batalla épica. Hablamos del caso Jenkins vs. United States (307 F.2d 637), dictado en 1962 por la Corte de Apelaciones del Circuito de Washington D.C.

Este fallo es considerado la «Carta Magna» de la psicología forense. No solo salvó a un hombre de una condena injusta, sino que redefinió para siempre quién tiene la autoridad para hablar sobre la mente humana en un tribunal de justicia.

El Contexto Histórico: Una justicia «Solo para Médicos»

Para entender la magnitud del caso, debemos viajar mentalmente a la década de 1950 y principios de los 60. En aquel entonces, el modelo médico era hegemónico.

En los tribunales, si se discutía la salud mental de un acusado (por ejemplo, para alegar locura o inimputabilidad), el único experto autorizado para emitir un diagnóstico era el médico psiquiatra. La lógica judicial era simple y rígida: «La enfermedad mental es una enfermedad; por lo tanto, solo un médico puede diagnosticarla».

Los psicólogos clínicos, a pesar de tener doctorados, años de formación y ser quienes diseñaban y administraban las pruebas psicométricas, eran vistos como técnicos auxiliares. Podían presentar los resultados de un test, pero se les prohibía interpretar esos resultados para ofrecer un diagnóstico o una opinión sobre la capacidad criminal del acusado. Su voz estaba amordazada.

Los Hechos: ¿Quién era Vincent Jenkins?

Vincent Jenkins era un hombre con un historial de problemas de conducta y salud mental. En 1959, fue arrestado y acusado de allanamiento de morada con intención de agresión, asalto con intención de violación y asalto con un arma peligrosa.

Durante el proceso, Jenkins comenzó a mostrar signos de deterioro mental severo. Ante la duda sobre su capacidad para enfrentar el juicio (competencia), fue enviado al Hospital St. Elizabeths para una evaluación exhaustiva.

En el hospital, Jenkins fue evaluado por un equipo multidisciplinario. Se le aplicó una extensa batería de pruebas psicológicas estandarizadas. Tres psicólogos clínicos, basándose en los resultados de estos tests y en sus entrevistas, concluyeron que Jenkins padecía Esquizofrenia (en ese momento clasificada como indiferenciada o simple).

La defensa de Jenkins se basó en el argumento de insanidad (Insanity Defense): sostenían que, debido a su enfermedad mental, él no era penalmente responsable de sus actos en el momento del crimen.

El Error Judicial: «Ustedes no están calificados»

El juicio comenzó. La defensa llamó al estrado a los tres psicólogos clínicos que habían evaluado a Jenkins para que presentaran sus hallazgos al jurado. Ellos testificaron que, en su opinión experta, el acusado sufría de una enfermedad mental grave al momento de los hechos.

Sin embargo, la fiscalía objetó. Argumentaron que los psicólogos no eran médicos y, por lo tanto, no estaban calificados para dar una opinión médica sobre un diagnóstico de esquizofrenia.

La jueza del caso, Burnita Shelton Matthews, tomó una decisión que hoy nos parecería escandalosa, pero que era la norma en esa época. Ordenó al jurado que descartara y olvidara los testimonios de los psicólogos.

La instrucción de la Jueza:

«La cuestión crítica en este caso es si el acusado tiene una enfermedad mental… Un psicólogo no es competente para dar una opinión médica sobre una enfermedad mental. Por lo tanto, instruyo al jurado a que no tenga en cuenta las opiniones de los psicólogos.»

Sin la prueba pericial psicológica, la defensa de insanidad de Jenkins se derrumbó. Fue declarado culpable y sentenciado. Pero la historia no terminó ahí.

La intervención de la APA y la batalla científica

El caso fue apelado ante la Corte de Apelaciones del Circuito de D.C. Aquí ocurrió algo sin precedentes. La Asociación Americana de Psicología (APA), entendiendo que este fallo ponía en juego el futuro de toda la profesión, decidió intervenir.

La APA presentó un recurso de Amicus Curiae («Amigo de la Corte»). Es un documento técnico donde un tercero ajeno al litigio ofrece información experta para ayudar al tribunal a decidir. En este escrito histórico, la APA argumentó:

  1. Que la psicología es una ciencia establecida con métodos propios de diagnóstico.
  2. Que el diagnóstico de salud mental no es una prerrogativa exclusiva de la medicina biológica, sino que implica la evaluación de la conducta, la cognición y la emoción, áreas de expertise del psicólogo.
  3. Que los psicólogos clínicos pasan años entrenándose específicamente en la detección y tratamiento de trastornos mentales, a menudo con más horas de práctica en evaluación psicodiagnóstica que muchos médicos.

El argumento central fue revolucionario: La competencia de un experto no depende de su título (MD vs. PhD), sino de su conocimiento, entrenamiento y experiencia en la materia específica.

El Fallo Histórico del Juez Bazelon

En 1962, la Corte de Apelaciones emitió su veredicto, redactado por el Juez David Bazelon, una figura legendaria en el derecho de salud mental. La Corte revirtió la condena de Jenkins y ordenó un nuevo juicio.

El fallo de Bazelon fue contundente y estableció la jurisprudencia que rige hasta hoy:

«El principio general es que alguien está calificado para testificar como experto si posee un conocimiento especial en la materia… La determinación de la competencia de un experto debe basarse en la naturaleza y extensión de su conocimiento y no en su título.»

La Corte dictaminó que:

  • ✅ Los psicólogos clínicos calificados pueden testificar como expertos sobre la existencia de trastornos mentales.
  • ✅ La falta de un título médico no inhabilita automáticamente al profesional.
  • ✅ Es el juez quien debe evaluar la idoneidad del experto caso por caso, basándose en su formación y experiencia real.

El Legado: El nacimiento del Perito Psicólogo

El impacto de *Jenkins* fue sísmico. Abrió las puertas de los tribunales a la psicología. A partir de ese momento, el sistema legal comenzó a nutrirse de una visión mucho más rica y compleja de la conducta humana.

Antes de *Jenkins*, la ley veía la locura casi exclusivamente desde una perspectiva biológica-organicista. Después de *Jenkins*, se incorporó la comprensión de los procesos cognitivos, la historia de aprendizaje, el trauma y la estructura de la personalidad.

Este caso validó herramientas que hoy son estándar en cualquier pericia:

  • El uso de baterías psicométricas para objetivar el daño o la patología.
  • La evaluación de la simulación (detectar si alguien miente sobre sus síntomas).
  • El análisis de la credibilidad del testimonio.

Relevancia Actual en Juicios Penales y Civiles

¿Por qué nos importa hoy un caso de 1962? Porque cada vez que un psicólogo firma un informe pericial que decide la custodia de un niño, la libertad de un imputado o la indemnización por un accidente, lo hace parado sobre los hombros del fallo *Jenkins*.

En la práctica actual, la distinción establecida por el Juez Bazelon sigue vigente. Cuando actuamos como Peritos de Parte o Peritos Oficiales, no «jugamos a ser médicos». Aportamos una perspectiva única:

1. En el Fuero Penal

Determinamos no solo si existe una patología (diagnóstico), sino cómo esa patología afectó la comprensión y la voluntad del sujeto en el momento del hecho (comprensión de la criminalidad). Evaluamos la peligrosidad y el riesgo de reincidencia.

2. En el Fuero Civil y Laboral

Evaluamos el Daño Psíquico y el Daño Moral. Cuantificamos las secuelas de un accidente o de una situación de acoso laboral (Mobbing). Sin el precedente de *Jenkins*, estas evaluaciones seguirían dependiendo exclusivamente de una mirada médica que a menudo no capta la sutileza del trauma emocional.

3. En el Fuero de Familia

Evaluamos la idoneidad parental, la presencia de manipulación o alienación, y la veracidad de los testimonios infantiles en Cámara Gesell. Aquí, la psicología es la ciencia principal, superando a menudo a la medicina en relevancia para resolver el conflicto.

Preguntas Frecuentes

➕ ¿Puede un psiquiatra contradecir a un psicólogo en un juicio hoy?

Sí, y sucede a menudo. Pero gracias a *Jenkins*, no se contradicen por jerarquía («yo soy médico y tú no»), sino por fundamentación científica. El juez escuchará ambos argumentos y decidirá basándose en cuál está mejor fundamentado en pruebas y metodología, no en el título universitario.

➕ ¿Qué pasa si el perito psicólogo no tiene experiencia forense?

El fallo *Jenkins* aclara que la calificación depende de la «experiencia y entrenamiento». Un abogado hábil puede impugnar a un psicólogo clínico que no tenga formación forense, argumentando que carece de la expertise específica para el ámbito legal, aunque sea un excelente terapeuta.

➕ ¿Este fallo aplica en Argentina y otros países?

Aunque *Jenkins* es un fallo estadounidense, sentó un precedente global en la epistemología jurídica. En Argentina y gran parte de Latinoamérica, la legislación actual reconoce plenamente la autonomía científica de la psicología y su rol pericial, en consonancia con los principios establecidos en aquel caso.

«La justicia no puede ser ciega a la ciencia. *Jenkins* nos enseñó que para juzgar la conducta humana, necesitamos a los expertos en conducta humana.»

¿Necesita un experto calificado para su caso?

En un juicio, la calidad del experto puede definir la sentencia. Siguiendo el legado de *Jenkins*, ofrecemos pericias psicológicas con el máximo rigor científico y la solvencia técnica necesaria para defender su verdad ante el tribunal.

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