Psicología forense

Cayetano Santos Godino: Análisis del Primer Asesino Serial Infantil Argentino

Cayetano Santos Godino, conocido como «El Petiso Orejudo», nació el 31 de octubre de 1896 en Buenos Aires. Fue el décimo hijo de inmigrantes calabreses que escapaban de la pobreza y del trauma por la pérdida de su primogénito.

Contexto Familiar y Primeros Años

Factores Predisponentes en su Desarrollo

Los antecedentes familiares revelaron elementos cruciales para el análisis pericial: su padre, Fiore Godino, padecía alcoholismo y había contraído sífilis, enfermedad que podría haber afectado neurológicamente al menor durante su gestación.

Durante su infancia, Cayetano sufrió enteritis recurrente y maltrato físico severo, documentándose posteriormente 27 cicatrices solo en su cabeza, producto de agresiones de su padre y hermano mayor.

Su apariencia física distintiva (baja estatura, cabeza pequeña, brazos largos y orejas prominentes) contribuyó a su marginación social y dificultades de adaptación.

Trayectoria Educativa y Comportamiento Temprano

Su historial educativo muestra un patrón de inadaptación: asistió a seis escuelas diferentes, siendo expulsado de todas por conducta rebelde y desinterés académico. Nunca aprendió a leer, lo que potencialmente limitó sus oportunidades de desarrollo cognitivo y social.

Esta exclusión del sistema educativo incrementó su tiempo en las calles, donde desarrolló estrategias de manipulación para ganar la confianza de menores mediante promesas de dulces o juegos.

Análisis Cronológico de Conductas Violentas: Evaluación Pericial

Primeras Manifestaciones Delictivas (1904-1906)

El primer incidente documentado ocurrió el 28 de septiembre de 1904, cuando Godino, con apenas 8 años, agredió a Miguel de Paoli, de 21 meses, atrayéndolo mediante engaño a una zona aislada.

En 1905, siguiendo un patrón similar, condujo a Ana Neri (18 meses) a un terreno baldío donde la agredió con una piedra hasta que la intervención policial detuvo el ataque.

En marzo de 1906 confesó haber estrangulado y enterrado viva a una niña llamada María, aunque no se encontraron pruebas físicas que corroboraran este hecho.

Maltrato Animal como Indicador Predictivo

Un elemento significativo desde la perspectiva pericial forense fue la crueldad hacia animales: en abril de 1906, su padre descubrió los canarios familiares muertos y sin ojos, colocados estratégicamente junto a su cama mientras dormía.

Este comportamiento constituye un indicador predictivo reconocido en el análisis criminológico de personalidades violentas en desarrollo.

Escalada de Violencia (1908-1912)

En septiembre de 1908 intentó ahogar a Severino González (22 meses) en un abrevadero, evadiendo la responsabilidad mediante la fabricación de una coartada elaborada que involucró a una supuesta «mujer de negro».

Días después, quemó los párpados del pequeño Julio Botte (20 meses) con un cigarrillo, evidenciando experimentación con distintas formas de causar dolor.

Internamiento y Reincidencia: Implicaciones para la Intervención Temprana

Primer Encierro Institucional (1908-1911)

En diciembre de 1908, a solicitud de sus propios padres, las autoridades lo enviaron a la Colonia de la Paz Menor por tres años, donde posiblemente sufrió abusos que exacerbaron su condición.

Este período institucional resultó ineficaz como medida rehabilitadora, aspecto crucial desde la perspectiva pericial actual sobre intervención temprana en menores con conductas violentas.

Patrones Posteriores a su Liberación

Tras su liberación en diciembre de 1911, Godino mostró signos de endurecimiento emocional. Aunque su padre le consiguió empleo, solo permaneció tres meses trabajando.

Amplió su radio de acción a zonas marginales de la ciudad, donde inició el consumo de alcohol, reportando posteriormente que sus impulsos homicidas se intensificaban con la ingesta de bebidas alcohólicas.

Análisis de Conductas Delictivas Específicas: Valoración Pericial

Piromanía como Manifestación Patológica

Desarrolló conductas piromaniácas, incendiando dos casas, una fábrica de ladrillos, una estación de tranvías y un corral. Esta fascinación por el fuego constituye un elemento diagnóstico relevante desde la perspectiva psiquiátrica forense.

Sus propias declaraciones («Me gusta ver el trabajo de los bomberos… es bonito ver como caen el fuego») revelan componentes de excitación y gratificación ante el sufrimiento ajeno.

Homicidios Confirmados

El 21 de enero de 1912 asesinó a Arturo Laurora (13 años) en una casa abandonada, golpeándolo, atándolo y finalmente estrangulándolo, mostrando una planificación más elaborada que en casos anteriores.

El 7 de marzo de 1912, provocó la muerte de Reyna Vainicoff (5 años) mediante un método indirecto: prendió fuego a su vestido mientras observaba escaparates. Este incidente causó también la muerte accidental del abuelo de la niña, quien falleció atropellado mientras intentaba socorrerla.

Caso Jesualdo Giordano: Evidencia de Premeditación

El 3 de diciembre de 1912 cometió el homicidio que llevaría a su captura definitiva: el asesinato de Jesualdo Giordano (3 años), a quien atrajo con dulces, secuestró y asesinó mediante estrangulamiento, mostrando un nivel de planificación y determinación significativos.

Las circunstancias de este caso revelaron aspectos importantes de su modus operandi: preparación previa del escenario, adaptabilidad ante imprevistos y persistencia en la acción criminal.

Perfil Psicológico: Valoración Pericial Retrospectiva

Los especialistas forenses contemporáneos coinciden en que Godino poseía una inteligencia práctica superior a la estimada inicialmente, evidenciada por su conocimiento detallado de lugares aislados en la ciudad y su capacidad para seleccionar víctimas vulnerables.

Su comportamiento muestra características consistentes con lo que actualmente se clasificaría como trastorno de conducta de inicio infantil con rasgos psicopáticos, posiblemente complicado por daño neurológico congénito y trauma infantil severo.

Análisis Experto

Desde una perspectiva pericial moderna, el caso Godino representa un paradigma del fracaso de los sistemas de detección temprana y protección infantil. Los múltiples indicadores de riesgo (maltrato familiar, crueldad animal, intentos de agresión a menores) no fueron adecuadamente valorados por las instituciones de la época.

El análisis psicológico forense actual identificaría en Godino múltiples factores de riesgo convergentes: predisposición biológica (sífilis paterna), maltrato físico severo, disfunción familiar crónica, exclusión social y educativa, y ausencia de intervención terapéutica especializada.

Este caso histórico subraya la importancia de la evaluación pericial temprana y los protocolos de intervención interdisciplinarios para la prevención de conductas violentas en menores con indicadores de riesgo.

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